Cada noche, un poco de amor
Te miraba desde un rincón del cuarto. Mis brazos apoyados sobre el respaldo, a su vez, mi mentón se apoyaba sobre ellos. Era cuestión de esperar, ya mi resignación no contaba los minutos. Solo te miraba como dormías, el final de tu sueño… y el final del mío. Abriste los ojos de a poco, luego me preguntas por qué te miro de la manera en que lo hago… Intento una sonrisa. Sin querer, se me infla el pecho y suelto un suspiro nervioso. “Miro las huellas del amor, que por la noche anduvo por tu rostro. Miro la pasión que … Continue leyendo








