Un Julio que vino en Agosto y se fue en Abril
De convicciones ferreas, de un silencio que no dejaba de decir cosas, de una mirada radiologica que podria ver al sol antes de amanecer. El doctor tuvo su vida corta pero intensa. No se privó de las discuciones ni de las sonrisas, no se reprimió en decirte si eras feo o malo y si eras lo contrario, la aceptación pasaba por una palmada en la espalda y su atención por el tiempo justo y necesario.








