El tiempo que el alma perdió su rumbo
Ahora que envejezco, creí que se acortaría el camino hacia aquel lugar soñado. Ahora que la espada me pesa y mi pulso tiembla, éste camino osa desafiante, darme batalla. Todo el camino recorrido, todas las batallas dadas, no eran sino para nosotros, los libres. Eramos tantos al comienzo de la jornada; tanto entusiasmo, tanta energía, el valor incolumne y el alma abierta a los cielos. Pero aquellas batallas no se darían en los campos, ni los ejercitos enemigos se corporizarían. Aquellos soldados de la miseria humana, se disfrazarían de la opresión del lujo, la lujuria de lo material, la uniformidad … Continue leyendo








