El pueblo en donde no sé vivir
Posted in: Reflexiones viajeras
Había encontrado un lugar al norte de Entre Ríos, casi fronteriza con la provincia de Corrientes a la vera del río Paraná. Más allá de sus nobles termas curativas, en algún momento me detuve a ver el ritmo de ese pueblo que de tanto en tanto, algún gobierno de turno se dedica a castigar sin miramientos, sin saber que allí trabajan hombres y mujeres que hacen que comamos todos los días en nuestras mesas sin preguntarons gracias a quienes.
Aún así, el pueblo resiste, resiste los embates de quienes los castigan por trabajar en el campo, saqueándoles los sueños de prosperidad, intentando decirles que el que manda es Buenos Aires, que 8 millones de torpes créen que todo es tango, fútbol y minas. Y desde su plaza central, me preguntaba si los automóviles, allí, no estaban provisto de luz de giro, me preguntaba también si era la suerte que evitaba que hubiera una colisión cada cinco minutos. Me preguntaba si no les resultaba tan exasperante conducir tan despacio, tan lento que a veces debían detenerse en alguna esquina amontonándose ordenadamente en un armonioso desorden. También me pegunté si esos vehículos no estaban equipados con bocinas.
La respuesta me vino en forma de pregunta: ¿Estaré acosumbrado al apuro de la ciduad? ¿A la prepotencia de los suburbios? ¿Quién soy yo para juzgar la conducta de quienes son los dueños de aquel sitio?
De todos los días en que estuve en ese sitio, no había escuchado ni enterado de algún delito, de algún robo, de algo que tuviera que ver con lo policial o lo corrupto. Me sorprendió un grupo de jovenes que se reunieron en la banca de la plaza a conversar, en ronda de mate. Algo me faltaba de esa imágen. ¡Claro!… ya sé. No veía las botellas de cerveza o vino en cajita, no veía los porros ni las jeringas, no veía peinados verdes, azules o naranjas. Era tanta la inocencia de aquella imágen, dirian, que comencé a avergonzarme.
Ese sitio se llama “Ciudad de La Paz”, al noreste de Entre Ríos, allí la gente corre solo para practicar en lo eventos deportivos que se desarrollan muy a menudo, sino se sientan… y pescan en el Paraná.
Decidí dejar mi auto en la plaza y caminar por el pueblo, queria disfrutarlo… Obviamente, antes de hacerlo, me aseguré de tener las cuatro puertas del auto bien cerradas y activar la alarma, ¿no?
Luis Nella
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