La buena semilla

Siempre somos la consecuencia de los actos del pasado. Está como de moda, pregonar el

Los Nella: de izq. a der.; mis tíos Jorge Mario "Rulo", José Luis (hermano mayor) y mi padre Julio Alberto

“vivir el presente” porque el pasado pasó y nada se puede cambiar; y no esta bien preocuparse por el futuro tanto porque nos perdemos de vivir lo que nos pasa en el ahora. Es cierto. Sin embargo, cuando conocemos a las personas, a todas sin excepción, pocas veces nos damos cuenta que también estamos recorriendo su pasado.

Cada uno es un conjunto de recuerdos, experiencias propias y ajenas, aprendizajes, momentos buenos y malos, etc.

Toda la vivencia pasada nos va forjando el carácter, la inteligencia, la intuición. Toda actitud, virtud, don, o lo que sea que defina a una persona, necesita indefectiblemente la ejercitación permanente. En ello interviene la esencia del sujeto y conlleva todo lo aprendido, todo lo que asimiló en su vida.

Entonces, creo que uno vive su presente si olvidar su pasado, porque es como una biblioteca de consulta permanente, es una caja de herramientas para saber como proceder en coyunturas actuales. Pero hay otra cosa, que me parece tan maravilloso: Según el ladrillo que llevamos en nuestras manos, sabemos de que “casa” venimos.

En la humildad de alguien, si sabemos mirar con sentimientos, podemos adivinar como fueron o son sus antepasados. Podemos observar desde tribulaciones pasadas, la constante depresión de un ser, o su irascibilidad, o su intransigencia. Indefectiblemente llevamos las huellas de nuestro pasado, el de nuestros padres y, seguramente, de varias generaciones anteriores.

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Cada noche, un poco de amor

Te miraba desde un rincón del cuarto. Mis brazos apoyados sobre el respaldo, a su vez, mi mentón se apoyaba sobre ellos. Era cuestión de esperar, ya mi resignación no contaba los minutos. Solo te miraba como dormías, el final de tu sueño… y el final del mío. Abriste los ojos de a poco, luego me preguntas por qué te miro de la manera en que lo hago… Intento una sonrisa. Sin querer, se me infla el pecho y suelto un suspiro nervioso.

“Miro las huellas del amor, que por la noche anduvo por tu rostro. Miro la pasión que dejaron marcas en tus labios aún hinchados. (más…)

El Amor de Mi Vida

Ahora que he superado la mitad del camino, donde he herido y he penado
Ahora que he probado el hedor del barro de la batalla y tocado el cielo con mis manos
Que el tiempo ha curado mis sienes y templado el corazón maltratado
Que me enseñó a buscar la luz en las barracas de la oscuridad más profunda
Ahora que puedo exhibir mis heridas con orgullo y mi ladrillo que es mi hogar
Llevo la mejor parte de Dios en mi que es El Amor (más…)

Deseos para el mejor año de tu vida

Sacando toda la locura que conlleva, las fiestas de fin de año; es, sin dudas, la época que más energía positiva emana la humanidad. Por los augurios, por los generosos deseos de paz y amor y por todo aquello que rodea a estas celebraciones, desde Papá Noel hasta las expectativas de un nuevo año que entra.

En la cultura celta, la festividad del solsticio de invierno recibía el nombre de Yule. El Yule designa el momento en que la rueda del año está en su momento más bajo, preparada para subir de nuevo. El Yule  es un árbol y era tradicional quemar su tronco,  un largo tronco de árbol que iba ardiendo lentamente durante toda la temporada de celebraciones, en honor del nacimiento del nuevo sol. De esa tradición proceden los pasteles en forma de tronco (troncos de chocolate) que hoy en día se comen en Navidades.

Los antiguos celtas creían que el árbol representaba un poder, y que ese poder protegía y ayudaba al árbol. Los bosques sagrados servían como templo a los germanos.

Para los galos, la encina era un árbol sagrado sobre el que los druidas, sacerdotes celtas guardianes de las tradiciones, recogían el muérdago siguiendo un rito sagrado.

Esta tradición, heredada a través de los siglos, sirvió de inspiración para el actual árbol de Navidad.

Siempre, por naturaleza, se buscaron los símbolos y riquezas que nos representan en lo humano, con respecto a la prosperidad y la esperanza. Hoy día, escencialemente no ha cambiado. Aún creemos, pero más allá que el 1º de enero sea la continuidad de los días como siempre lo ha sido, creemos en la esperanza, en la fe de las cosas y la expectativa de que al fin se cumplirá aquello que anhelamos. Pero por más elevada que esté la energía positiva en estos días; es fundamental saber que todo se puede producir a partir de nuestras propias energías, las ganas y la desicion de ser y hacer lo que tu alma se propone.

Me resta solamente, y desde lo más profundo de mi alma, desearte que tu voluntad se exprese como nunca para realizar todo aquello con lo que generosamente sembrarás para una vida mejor y un amor infinito en nuestro hogar, nuestro planeta tierra. Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.

2012 ¿Se acaba todo?

El alma celta y las profecías de un fin

Cada año que pasa, se renueva los deseos y las esperanzas de un tiempo mejor, de realizar proyectos y comenzar dietas, o dejar de fumar, o lo que sea. La verdad que el 1º de enero de cada año que pasó, siguió siendo tan similar al 31 de diciembre precedente.

Sin embargo, este año que entra, 2012, llega con una carga de expectativas sin correspondencia en las últimas décadas.

Desde el Calendario Maya, pasando por las profecías de Nostradamus, los indígenas Hopi de Norteamérica, y otras culturas de la humanidad; anuncian, en el mejor de los caso, el fin de una era en la humanidad y en el peor, el fin de la existencia de la vida en el planeta.

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Celta con Sabor a España

Como si fuera poco, la cultura celta se empapa del aporte español, de las más alta y bellísima exponente de una cultura rica y enigmática en todo sentido y reconocido en todo el mundo. Principalmente del norte de España, de la vía del Cantábrico; desde Galicia hasta entrado al País Vasco.

He podido darme cuenta que aún persiste la discusión en España sobre las primeras tribus celtas, sus descendencias y su expansión a otras tierras ibéricas. Entre afirmaciones y negaciones, entre todo lo que implica el ya místico historial celta en el mundo. No es mi propósito ingresar a la discusión. Elijo disfrutar lo que la cultura da más que pensar de donde proviene. Pues el viento lleva las notas inconfundibles de las gaitas, tan gallegas o asturianas como la sangre de quienes acarician dichos instrumentos musicales.

Si bien, son innumerables los gaiteros que han sumado riqueza celta a la música; hoy por hoy, Carlos Núñez surge como uno de los más exquisitos exponentes de la música celta ibérica. Acompañado por los bailes tradicionales con variantes de acuerdo a cada región.

Mezcla Católico y pagano, las festividades se suceden en cada pueblo como en el resto de la península… Y donde hay fiesta, no puede faltar la tradicional cocina regional.

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